Relatos del Tratante II

  • Avatar de Tratante
    Tratante
    Registro: 25 ene '15
    En foros: 264 posts
    Ubicación: Perú

    Sexo: Hombre
    Edad: 56
    Rol: Dominante

    Problemas con el sistema me obligan a recrear este espacio para continuar publicando mis relatos.

    Época de Apareamiento
    No siempre la primavera es bien recibida en la Tierra Media.
    Para las naciones fronterizas con los dominios Orcos, ello solo significa la llegada de la una peligrosa temporada de devastadores ataques.
    Los pueblos amurallados eran los más afortunados, pero innumerables aldeas sin defensa alguna son atacadas por hordas de orcos con el único fin de matar, saquear, destruir y tomar prisioneras a jóvenes mujeres, de las cuales nunca más se volvía a saber. Sobre sus destinos se tejían las más variadas conjeturas, siendo la creencia más difundida de que eran capturadas para ser devoradas en grotescos banquetes.

    El misterio quedaría aclarado en tiempos del Rey Theorus, en sus archivos se hallo un documento redactado por un escriba anónimo que recopilaba sus observaciones por la peligrosa frontera, en la aldea de Ganner había tomado el testimonio de una joven mujer que había conseguido volver de la tierra de los Orcos, ella le narro como hacia unos años había sido secuestrada con varias muchachas durante un ataque a su aldea, siendo reunidas y llevadas en un solo grupo, las prisioneras fueron obligadas a internarse hacia lo más profundo de los bosques, territorio ancestral de los Orcos. Tras varias jornadas caminando finalmente llegarían a una especie de poblado con muchas chozas de paja, ellas fueron encerradas atadas y desnudas en una construcción semejante a un gran establo de madera donde eran vigiladas por Orcos hembras. Las muchachas más jóvenes y de contextura débil fueron primero separadas y llevadas a otro sitio. Mientras que en los alrededores se comenzaban a reunir un gran número de Orcos machos con la única intención de desfogar sus encendidos instintos sexuales.

    Uno tras otro, los orcos abusaron de sus prisioneras, sin importar sus suplicas. llantos y gritos; siendo cualquier resistencia inútil, Después de interminables horas de vejación al llegar la noche esas criaturas una vez satisfechas se retiraban a comer y a embriagarse para luego irse a dormir a sus chozas; dándoles a las cautivas una anhelada pausa para reponerse. El destino de las más jóvenes no era muy diferente.

    A veces de la unión entre orco y humana nacían seres híbridos conocidos como semihumanos, los cuales servían como esclavos a los orcos, quienes para mantenerlos bajo control debían satisfacer sus fogosas como apremiantes necesidades sexuales. Para lo cual les entregaban a las prisioneras más jóvenes sin riesgo de embarazo, pues los semihumanos son estériles.

    Las hembras orcas no participaban de la labor de reproducción debido a que tanto orco como orca tienen un carácter muy violento, por lo que el sexo entro orcos solía terminar muchas veces en graves heridas para ambos o a veces la muerte de uno de los dos, por lo que la población de orcos rara vez ascendía. Solo cuando descubrieron de que podían reproducirse en humanas fue que se consiguió de que la población de Orcos subiera notablemente.

    Aquellas mujeres que terminaban embarazadas de Orcos de sangre pura eran llevadas aparte a otro edificio donde eran mantenidas bien vigiladas durante los largos meses de gestación. Debido a la naturaleza violenta de criatura, el dar a luz a un orco solía ser antes sinónimo de una muerte segura para la desdichada mujer, pero después se descubrió de que si la gestante daba a luz en posición en cunclillas sus probabilidades de sobrevivir eran mayores. Por lo que las parturientas son atadas para que se mantengan en dicha posición a como de lugar durante el parto, también se las amordazaba con recias cuerdas en la boca para que en caso de dolor extremo las pudiesen morder y así mitigar el sufrimiento.

    Una vez que ha dado a luz, la mujer debía encargarse de la crianza y amamantar al bebe orco, muchas mujeres debido a las continuas vejaciones perdían la voluntad de vivir, o se volvían en simples cuerpos que perdieron su alma, algunas se refugiaban en la bebida cayendo en el vicio de la ebriedad, otras buscaban la salida del suicido pero pocas lo lograban debido a la celosa vigilancia a las que eran sometidas. Solo unas pocas “afortunadas” hallaban algo de paz al ser tomadas bajo la protección de algún poderoso jefe orco.

    “¿Cómo fue que supo todo eso?” Pregunto el escriba a la mujer.
    “Soy la pareja del jefe Orco Maluff, madre de su hijo Valeff, asi que gozo de libertad de movimiento” Respondió la mujer.
    “He vuelto a mi aldea solo para decirles a mis padres que estoy bien y de que ya no tienen que preocuparse por mi”
    Entonces el escriba pregunto: “¿Acaso no piensa quedarse aquí?”
    “No, ya no pertenezco aquí, ahora ya tengo una vida hecha con mi amo y mi hijo, ambos me necesitan” Respondio la mujer.
    “Esta noche volveré con ellos”
    La mujer cuyo nombre nunca registro el escriba desapareció en las penumbras de la noche. No volviéndose a saber nunca más de ella.
    El Cronista de Media.

    Quitar spank · Donar § · 12
  • Avatar de Tratante
    Tratante
    Registro: 25 ene '15
    En foros: 264 posts
    Ubicación: Perú

    Sexo: Hombre
    Edad: 56
    Rol: Dominante

    Las Maquinas
    Poderosas maquinas dotadas con inteligencia artificial conquistaron a la Tierra, al cabo del corto tiempo de seis meses toda la humanidad se hallaba sometida y confinada en todo el planeta. Mientras que las susodichas maquinas dirigidas por los llamados tres procesadores deliberaban sobre su destino.
    El procesador uno era de la opinión de que la raza humana debido a su afán de destrucción desmedida debía ser exterminada como especie peligrosa. El Procesador dos era partidario de que en vista de la gran capacidad creativa tanto en ciencias como en las artes esta raza merecía seguir existiendo. El tercer procesador propuso que debía intentarse la hibridación humano-máquina para obtener una raza que desarrolle lo mejor de ambas entidades. La tercera propuesta seria aprobada.
    Aunque las maquinas estudiaron profusamente la biología humana, lo primero que descubrieron era de que eran incapaces de siquiera simular una matriz reproductiva, debían por lo tanto recurrir a los vientres naturales de las hembras humanas para lograr su cometido. El propósito era conseguir de que un espermatozoide nano-maquina conteniendo material genético de replicación biológica pudiese fecundar un ovulo humano sin generar ningún tipo de rechazo. Los primeros intentos fracasaron, tanto las pruebas de inseminación artificial como de fecundación en la misma matriz no dieron resultado positivo alguno, entonces se decidió emplear a varios módulos autónomos para experimentación más diversificada. Así, en todo el mundo las maquinas construyen numerosas instalaciones de investigación donde innumerables jóvenes muchachas vivían bajo una situación difícil de imaginar, encerradas en dichas instalaciones donde eran sometidas a constantes exámenes y experimentos de fecundación.